Cuerpo & Ciencia
Salud · Menopausia

Tengo 51 años, como igual que siempre y la panza no se va

Todo el mundo me decía que era el metabolismo. Una nutricionista me hizo una pregunta que nadie me había hecho: a qué hora me despierto.

Por Mariana Sosa5 de agosto, 20267 min de lectura

Lo primero que noté no fue el peso. Fue el jean.

Pesaba lo mismo que a los 45. La balanza no se movió nunca. Pero el jean que me ponía sin pensar de golpe había que acostarse para cerrarlo, y me marcaba una cosa dura adelante que antes no estaba.

La balanza no se movió. El jean sí.
La balanza no se movió. El jean sí.

Se lo conté a mi médica clínica en un control. Me dijo lo que le dicen a todas: que después de los cincuenta el metabolismo baja, que hay que comer menos y moverse más.

Ya comía poco. Ya caminaba cuarenta minutos por día. Me fui de esa consulta con la sensación de que me habían dicho "aguantátela".

Lo que hice durante dos años

  • Caminata, cuarenta minutos, seis días por semana. Sostenida. No fallé casi nunca.
  • Corté harinas durante cuatro meses. Bajé dos kilos, de todos lados menos de ahí.
  • Ayuno intermitente, 16/8, tres meses. Me dejaba de mal humor a las once de la mañana.
  • Un té "detox" que me recomendó una vecina y que era básicamente un laxante.
  • Colágeno con magnesio, del que se compra en la farmacia.

La caminata me hizo bien de verdad: dormía un poco mejor y me bajó la presión. Cortar harinas también hizo algo. Pero ninguna de las dos tocó el tema del jean.

Y había una cosa que ni relacionaba con esto: me despertaba a las tres y cuarto de la mañana, casi todas las noches, y me quedaba una hora despierta. Lo daba por perdido. "Es la edad."

La pregunta que no me habían hecho

Terminé en la consulta de la Lic. Valentina Rios, nutricionista, por una recomendación. Le conté todo lo de arriba esperando que me armara un plan de comidas.

No me preguntó qué comía. Me preguntó a qué hora me despertaba.

Me explicó dos cosas que no sabía. La primera: en la transición menopáusica, la grasa se redistribuye al abdomen aunque el peso no cambie. No estás comiendo más. Cambió dónde el cuerpo guarda. La segunda: el cortisol es lo que decide que guarde justo ahí.

Después fui a buscar los estudios, porque soy contadora y necesito ver el número.

El de Lovejoy, en el International Journal of Obesity, siguió a mujeres durante la transición menopáusica y encontró aumento de grasa visceral y caída del gasto energético en reposo, con la caída del estrógeno como el punto de quiebre (Lovejoy 2008). O sea: el reparto cambia solo, sin que vos hagas nada distinto.

Y el de Epel, en Psychosomatic Medicine, mostró que las mujeres con grasa concentrada en el abdomen segregan más cortisol frente al mismo estrés, incluso las que no tienen sobrepeso (Epel 2000). Es un círculo: más cortisol, más depósito central; más depósito central, más respuesta de cortisol.

El estrógeno no lo vas a reponer con un suplemento. El otro lado del círculo sí se puede tocar.
El estrógeno no lo vas a reponer con un suplemento. El otro lado del círculo sí se puede tocar.

Y acá viene la parte del despertar de las tres de la mañana, que era lo que ella quería saber. El cortisol tiene un piso a la noche y un pico antes de despertar. Cuando el piso nocturno no baja, el sueño se fragmenta en la segunda mitad de la noche. Y una noche partida deja el cortisol del día siguiente más alto. Se retroalimenta.

Yo llevaba dos años haciendo eso todas las noches sin contárselo a nadie, porque no me parecía un síntoma.

Por qué la dieta y la caminata no alcanzaban

Porque las dos trabajan sobre un solo lado del círculo.

La caminata gasta energía. La dieta reduce el ingreso. Ninguna de las dos toca la señal hormonal que decide dónde se guarda lo que queda. Por eso bajé dos kilos y los bajé de la cara y de los brazos.

Peor todavía: el déficit calórico sostenido es, para el cuerpo, un estresor más. Cortar harinas y ayunar mientras dormía cortado era apilar estrés arriba de estrés.

No estaba fallando en la ejecución. Estaba ejecutando muy bien la estrategia equivocada.

Qué hace Withania somnifera

Es el nombre botánico del ashwagandha. Lo aclaro porque yo lo conocía como "una hierba para el estrés" y lo tenía archivado en la misma categoría que los tés de la vecina.

Los ensayos que me convencieron fueron dos.

El de Chandrasekhar, en el Indian Journal of Psychological Medicine: 60 días con extracto estandarizado de raíz, y cortisol sérico 27,9 % más bajo que el grupo placebo (Chandrasekhar 2012). El extracto usado fue KSM-66, que es el estandarizado, no polvo de raíz molida.

Y uno específico de mi situación: Gopal y colegas, en el Journal of Obstetrics and Gynaecology Research, probaron extracto de raíz de ashwagandha en mujeres en perimenopausia durante ocho semanas, con mejoras en síntomas climatéricos y en calidad de sueño frente a placebo (Gopal 2021).

Terminé comprando Calmify porque es lo único que encontré acá que trae KSM-66 junto con lo del sueño, en una sola toma de noche. Es un polvo que se disuelve en agua, se toma una hora antes de acostarse.

Lo que trae, y para qué:

  • Ashwagandha KSM-66 — el mismo extracto estandarizado de raíz que usaron los dos ensayos de arriba.
  • Glicina — para el despertar de las tres. Tomada antes de dormir mejora la calidad subjetiva del sueño con cambios visibles en polisomnografía (Yamadera 2007, Inagawa 2006).
  • Magnesio glicinato — la forma quelada, que no cae mal al estómago como el óxido de la farmacia (Boyle 2017).
  • L-teanina — para la cabeza que no se apaga a las once de la noche (Hidese 2019).
  • Taurina, zinc, vitamina B6 y D3 — soporte de base.
Una cucharada en 200 ml de agua. Yo lo tomo cuando apago la tele.
Una cucharada en 200 ml de agua. Yo lo tomo cuando apago la tele.

Lo que no es, y quiero ser clara: no es terapia hormonal ni la reemplaza. No repone estrógeno. Trabaja del otro lado del círculo, sobre el cortisol y el sueño. Si estás evaluando terapia hormonal con tu ginecóloga, eso es otra conversación y esta nota no la reemplaza.

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Lo que pasó

Lo compré esperando poco. A los 51 ya compré bastantes cosas esperando poco.

Día 1
Nada. Sabor a frutilla. Me desperté a las 3:20 igual que siempre.
Día 6
Me desperté a las tres y me volví a dormir sola, sin dar vueltas una hora. Fue lo primero.
Día 12
Dormí de corrido. Hacía dos años que no me pasaba.
Semana 4
Se me fueron los antojos de dulce de las once de la noche. Ni lo estaba buscando.
Semana 7
Me puse el jean sin acostarme. La balanza marcaba lo mismo que el día uno.

Eso último es lo que más me costó explicarle a mi marido. El peso no cambió. El reparto sí.

Lo que más cambió no fue el jean. Fue levantarme habiendo dormido.
Lo que más cambió no fue el jean. Fue levantarme habiendo dormido.

No hizo magia y sigo teniendo 51. Los meses de cierre en el estudio duermo peor y se nota. Pero ahora sé por qué, y sé qué hacer.

Lo que me dijeron otras

★★★★★

Me compré el pack de dos y ya voy por el tercero. Me puse un pantalón que tenía guardado y me lo puse sin forcejear, ni me acordaba de que lo tenía.

Carla M., 36
★★★★★

Yo pensé que a los 57 esto ya no se revierte, que era cuestión de aceptarlo. Tardó más que en otros casos, casi seis semanas, pero lo del sueño empezó enseguida y con eso ya me alcanzaba.

[BORRADOR — reemplazar por reseña real] Estela, 57 — Mar del Plata
★★★★

Yo tomaba magnesio hace años, el de la farmacia, y me caía mal al estómago. Lo que no tenía era lo del ashwagandha ni la glicina. Lo único que no me gustó fue el sabor los primeros días, después me acostumbré.

[BORRADOR — reemplazar por reseña real] Norma, 49 — Rosario
★★★★★

Yo tomo levotiroxina así que primero lo consulté con mi endocrinóloga, que me dijo que sí pero separado de la pastilla. Lo aclaro porque me parece que hay que preguntarlo y no arrancar sola.

[BORRADOR — reemplazar por reseña real] Adriana, 53 — Bahía Blanca

De 3.250 clientas, el 89 % dice haber podido volver a usar ropa que tenía guardada. Es dato de encuesta de la marca, no ensayo clínico, y lo digo así.

Cuánto sale

Esto es lo que yo venía gastando en dos años por lo mismo.

Nutricionista particular (8 consultas)$240.000El plan estaba bien, el problema era otro
Suplementos varios de farmacia$112.000Nada medible
Té "detox" y similares$38.000Un laxante caro
Calmify — 3 meses$69.990Sueño de corrido a los 12 días

Sesenta y nueve mil novecientos noventa por tres meses. Son menos de ochocientos pesos por día.

Los tres envases de Calmify con la cuchara dosificadora.
IMG-5 — pendiente de reemplazar
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  • 2 meses — $59.990, envío gratis
  • 3 meses — $69.990, envío gratis

Yo compraría directamente el de tres, y no por vender más: los cambios del sueño aparecieron en la primera quincena, pero lo del jean fue en la séptima semana. Con un mes solo no lo hubiera visto y habría concluido que no servía.

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Lo último

Si estás embarazada, amamantando, tomás medicación o tenés una condición de tiroides, esto se consulta con tu médica antes de empezar. Adriana lo cuenta arriba y me parece la parte más útil de todo su testimonio.

Y si estás donde estaba yo —haciendo todo bien, sin resultado, y con alguien diciéndote que comas menos— lo único que te pido es que consideres que el problema puede no ser tu fuerza de voluntad.

A mí me llevó dos años y una pregunta que nadie me había hecho.

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